5-08-1999. Análisis EXTRA del mes de julio de 1999 del Servicio Analítico-Informativo de la RED VASCA ROJA.
CONTRADICTORIO JULIO DE 1999: EL PINCHAZO DE "EL JULIAZO" Y SU TOZUDA PROLONGACION. La consolidación de la mayoría absoluta de los demócratas vascos del Acuerdo Lizarra-Garazi, la excarcelación de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y el establecimiento del Frente Español PP-PSOE-UPN-UA. El ataque al Concierto Económico, el uso de la "Justicia" española como arma de guerra y la continuación de la violencia española contra los vascos. Una hipótesis marxista para la explicación del apoyo de la opinión pública española a sus policías y guardias civiles entre los que son tan evidentes los torturadores, asesinos y narcotraficantes.
La sociedad española, la formación social española, está enferma. Envilecida, encanallada, alienada. Lo escribo con tristeza. Nací en esa sociedad en 1937 y formé parte de la misma hasta que en 1980 me borré de ella y pasé voluntariamente a formar parte de la sociedad vasca. Desde que a los 14 años recibí la información básica necesaria para ello, la admiré por haber intentado en 1936 tomar el cielo por asalto e intentar hacer la Revolución europea más importante del siglo XX después de la rusa. Conservo aún esa admiración por esos motivos. Luego, desde que tuve 18 años y durante 25 (1955 a 1980), luché como pude y supe contra la dictadura franquista que la oprimía, asfixiaba y masacraba, confiando en que sería posible romper los yugos que sufría sobre las espaldas de los canallas que los sujetaban. A mi pesar hube de reconocer que no fue posible y que 51 años (1939-1980) del terrorista uso de la violencia por el Régimen capitalista de excepción que era la dictadura fascista y por su prolongación juancarlista, disfrazada de democracia, habían producido daños persistentes, duraderos, profundos y espantosamente vigentes en la psicología profunda de las masas españolas, domésticándolas y aherrojándolas.
El eficaz mecanismo para esa domesticación ha sido el uso del terror fascista (centenares de miles de fusilados durante la "PAZ DE FRANCO") como bisturí para efectuar una lobotomía colectiva, para implantar en las masas españolas una AMNESIA HISTÓRICA inducida. Para borrar de ellas la memoria de su heroico intento de 1936 a 1939, para colocar encima como en un palimpsesto la FALSA CONCIENCIA, la FALSA MEMORIA, la FALSA HISTORIA construida por la canallesca Iglesia Católica española como agente educativo clave durante la dictadura, como "intelectual orgánico colectivo" de esa dictadura. Todavía hoy el canalla Papa Juan Pablo II anda alimentando esa mentira beatificando y canonizando "Mártires de la Cruzada Española". Todavía hoy siguen burlándose los "intelectuales" españoles de los mínimos intentos que se hacen para restaurar la verdad histórica sobre esa "Cruzada". Citaré un solo botón de muestra al respecto: el día 8 de este julio de 1999 EL PAIS publicó un artículo de Jaime García Añoveros titulado Verdad oficial, en el que, entre otras cosas, decía que:
"Entre las aprobadas este año (y por unanimidad) hay una en la que "el Congreso de los Diputados insta al Gobierno a que manifieste oficialmente que la autoría de la destrucción de Gernika, el 23 de abril de 1937, fue llevada a cabo por la Legión Cóndor alemana, por orden del General Franco y no por los llamados rojos separatistas". Es maravilloso. No sé a qué registro o archivo oficial tendrá que acudir el Gobierno para certificar lo solicitado. Tampoco sé qué tiene que ver este Gobierno, ni los anteriores democráticos, ni los futuros, con actos de guerra de hace más de 60 años; ni qué puede añadir a lo que es conocido hasta la saciedad, es decir, que, como dice la propuesta, el bombardeo de Gernika fue obra de la Legión Cóndor alemana, en casi el único supuesto, por cierto, en que la guerra civil española sirvió de campo de experimentación de acciones militares plenamente desarrolladas en la II Guerra Mundial (Coventry, Dresde, Colonia...); ni qué extraño precedente se establece si vamos a poner al Gobierno español a desmentir todas las mentiras y falsedades que se dijeron, y aún dicen, sobre la guerra civil, la República y otras guerras anteriores y posteriores (que Azaña no era homosexual, que el Maine no fue hundido por los españoles, que los jesuitas no envenenaron las fuentes de Madrid, que Besteiro no cometió el delito de "auxilio a la rebelión"...); ni qué extraña mentalidad hay que tener para traer esto a colación ahora, y nada menos que "por unanimidad del Congreso"; ni qué vía mental puede conducir a instar a un Gobierno a constituirse en historiador diplomado, oficial y creíble; ni qué pinta el Gobierno en cuestión que ni siquiera fue la obra de un Gobierno antecesor remoto, sino de los generales alemanes y, en su caso, españoles que tuvieran que ver con tan sabido y brutal bombardeo. Es de admirar el deseo unánime de nuestros parlamentarios demócratas de que una verdad histórica seria se transforme en "verdad oficial"; historia oficial que siempre huele a dogma político; no es que por hacerse oficial una historia sea menos verdadera, pero se hace innecesariamente sospechosa."
Es incesante la labor que para mantener la AMNESIA HISTÓRICA inducida en las masas españolas realizan canallas como éste. O como los canallas diputados del PSOE y del PP en el Parlamento de Gasteiz que el 29 de junio pasado votaron en contra de la proposición no de ley sobre la conmemoración del 60ª aniversario del exilio de miles de ciudadanos vascos tras el final de la Guerra de 1936-1939. La proposición, aprobada con los votos de los partidos firmantes del Acuerdo de Lizarra-Garazi (PNV, HB, EA, IU-EB), recuerda el exilio de los vascos y condena el "levantamiento militar fascista contra las instituciones de la Segunda República española y las naciones catalana, gallega y vasca que supuso una larga y cruel guerra".
Las y los súbditos del Estado español que tienen mi edad (61 años) o más sumamos casi nueve millones (8.887.846 sumábamos las y los que teníamos 60 años o más en el Censo electoral utilizado en las pasadas elecciones del 13 de junio de 1999). Casi nueve millones que hemos padecido íntegramente los decenios de la dictadura de Franco y los casi 25 años de su prolongación juancarlista. Sólo un poco más de un millón y medio (1.656.883) de esos casi nueve millones tenían 17 o más años cuando comenzó la Revolución española de 1936 y pueden por ello tener recuerdos directos de ella. Los demás padecimos el indoctrinamiento y la falsificación de la Historia impartidos en los diversos ciclos educativos. Sólo una pequeña, mínima, parte pudimos tener acceso a fuentes alternativas sobre los hechos.
Naturalmente hay que añadir a los amnésicos históricos inducidos que tenemos 60 ó más años, los casi diez millones (9.761.363) que en ese Censo tenían de 40 a 59 años y que si estudiaron Primaria y Bachillerato lo hicieron también bajo Franco. Y los 3.116.165 con de 35 a 39 años en el Censo que estudiaron la Primaria también así. Es decir sumamos mas de VEINTE MILLONES los hoy súbditos del Estado español que no vivimos la Revolución y la Guerra españolas de 1936-1939 a no ser como bebés o niños pequeños y cuyas mentes fueron intoxicadas con las mentiras, tergiversaciones y falsificaciones que sobre esos fundamentales hechos históricos para nuestras vidas se nos hicieron aprender de memoria en todos los ciclos de enseñanza.
No se crea que es mucho mejor la información histórica sobre la Revolución y la Guerra españolas de 1936-1939 que tienen los otros más de once millones (11.103.986) de súbditos del Estado español que en el Censo electoral usado el pasado 13J tenían de 18 a 34 años y que, por tanto, han recibido la mayor parte o toda de su enseñanza primaria, secundaria o superior bajo el reinado del Rey que Franco nombró. Recuérdese que NO HUBO RUPTURA entre ese reinado y la dictadura de Franco. Recuérdese que el juancarlismo es la prolongación del franquismo. Que NO HUBO DEPURACIÓN DE RESPONSABILIDADES. Que siguieron en sus puestos los mismos catedráticos, los mismos jueces, los mismos funcionarios, los mismo militares, los mismos policías y guardias civiles torturadores y asesinos del franquismo. Que ninguno de ellos pagó NADA, ninguna pena, ningún juicio, ningún reproche por sus conductas criminales ni por sus latrocinios.
Ni siquiera la mínima reparación de contar a las masas españolas esos crímenes y esos latrocinios.
Peor aún. Los policías y guardias civiles torturadores y asesinos del franquismo fueron ASCENDIDOS a los más altos puestos en la "democracia" juancarlista. Por citar un solo ejemplo, Alí Babá Felipe González, el jefe de los 40.000 ladrones del PSOE, ascendió a un notorio torturador de comunistas durante la dictadura, Jesús Martínez Torres, al puesto de Comisario General de Información (Véase en las Hemerotecas: Revista TIEMPO nº162 17-23 junio 1985. Tema de portada: Las víctimas de Martínez Torres dan la cara. LOS TORTURADOS POR LA POLICÍA REPLICAN A FELIPE)
Ahora bien, si durante la dictadura franquista las escuelas primarias, los Institutos de Bachillerato y la Universidad falsificaban la Historia de la Revolución y Guerra españolas de 1936-1939 y la orgía de fusilamientos y torturas de los años cuarenta, la prensa, radio y televisión franquistas siguieron ocultando durante los cincuenta, los sesenta y los setenta las nunca interrumpidas torturas y asesinatos perpetrados por los policías y guardias civiles españoles. Y la prensa, radio y televisión españolas del juancarlismo han continuado su cómplice tarea de ocultar y minimizar las torturas y los asesinatos que han seguido y siguen perpetrando. Ahora la técnica de ocultación es más refinada. Se airean unos pocos casos (los del GAL, por ejemplo) para, precisamente, subrayar mentirosa y torticeramente que "se trata de casos aislados, de la excepción que confirma la regla de un comportamiento correcto".
Es así como la enferma sociedad española de hoy reproduce, respecto del franquismo y sus secuelas y respecto de su prolongación por el juancarlismo, el síndrome de la enferma sociedad alemana sobre el nazismo y sus secuelas. Síndrome que reúne dos síntomas clave. El de "yo no sabía nada, no me enteraba de nada". Y el de "aquello tuvo sus razones y se exageran mucho las consecuencias." Naturalmente, ambas afirmaciones son falsas. Ni se exagera ni era ni es tan difícil enterarse, si uno se empeñaba o se empeña en ello y no cedía ni cede ante el terror. Pero la enferma sociedad española de hoy aplica concienzudamente el viejo aforismo: "Ojos que no ven, corazón que no siente".
Explico todo esto para dar una explicación parcial de un hecho actual terrible: el de que PESE A LA EVIDENCIA DE TANTOS Y TANTOS GUARDIAS CIVILES Y POLICÍAS ESPAÑOLES TORTURADORES, ASESINOS Y NARCOTRAFICANTES, LOS ESPAÑOLES VALORAN A LA GUARDIA CIVIL Y LA POLICIA POR ENCIMA DE LAS DEMÁS INSTITUCIONES.
En efecto. El penúltimo día de este mes de julio de 1999 la prensa española publicó los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dado a conocer por el Secretario de Estado José María Michavila. Entre ellos figura la ordenación de una serie de instituciones españoles según la valoración media por los encuestados que otorgaron a cada una de ellas puntuación en una escala de 1 a 10. Los resultados son éstos:
1ª Con 6,20 puntos: LA POLICÍA NACIONAL
2ª Con 6,09 puntos: LA GUARDIA CIVIL
3ª Con 5,59 puntos: la prensa
4ª Con 5,45 puntos: el Parlamento
5ª Con 5,15 puntos: la Iglesia
6ª Con 5,08 puntos: el Ejército
7ª Con 4,86 puntos: los empresarios
8ª Con 4,74 puntos: los sindicatos
9ª Con 4,00 puntos: los partidos políticos
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